sábado, 11 de enero de 2020

Un avión, un Über y un Airbnb


Madre mía, ¿puede ser más millenial mi título? Finalmente hoy he tomado el vuelo que me lleva a mi nueva vida, obviamente estoy nerviosa y siento unos cosquilleos en el estómago, pero en vez de sentir miedo tengo ilusión, me he sorprendido a mi misma sonriendo cuando aterrizó el avión y vi esta hermosa ciudad iluminada, realmente espero que me vaya todo bien. Aunque el primero reto ya lo tuve en el aeropuerto intentando coger mi Über, juro por Dios que no encontraba el puntito donde se supone que tenía que quedar con el conductor, tenía clara la zona más o menos, pero en una calle con tres cruces es difícil saber el punto exacto donde se ha quedado. Pero en cuanto vi llegar mi esperado Tesla, me sentí más feliz que una princesa a la que le llega su carruaje, me dieron ganas de darle dos besos al conductor, ya que a las 23:00 horas, tu sola en una ciudad a la que acabas de llegar es muy fácil que te venza el abatimiento. En cuanto llegué a mi Airbnb, encontré una gran habitación que durante una semana será mi fortaleza de la soledad. A ver si puedo luchar contra mi kryptonita.

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