domingo, 12 de enero de 2020

El bajón de la búsqueda de habitación


Ostras, hoy el título rima y todo. Hoy me he despertado en Ámsterdam, comienza mi nueva vida y a la 13:00 fui a ver un piso. La verdad es que la historia es larga con este piso. Cuando comencé a mirar el tema de la habitación en Ámsterdam en las míticas páginas de anuncio de piso vi que había cientos de ofertas de habitaciones para chicas por menos de 600 euros, entonces me relajé, quizás demasiado. Beto se iba más de una semana antes que yo y él ni siquiera tenía una habitación, así que ¿para qué preocuparme? Así que fui dejando pasar los días mientras disfrutaba de cada segundo de mi novio, pero cuando él se fue comenzó la preocupación.  Me metí en una página de Facebook de españoles por Ámsterdam -no lo hagáis- y hablaban de lo complicado que era encontrar una habitación, que era imposible, que estaba lleno de timadores… Y yo soy buena carne de timador.

Así que me puse a buscar en las páginas de anuncios que comentaba al principio, y ¡había que pagar  por contactar con los dueños! Idea de negocio: traer Idealista a Países Bajos. Pero un día en Facebook ahí estaba, un anuncio de una chica que decía que buscaban compañeros, que eran muy sociables aunque les gustaba tener tiempo para ellos, más o menos de mi edad y que la habitación estaba a media hora del centro, ¿podría ser más perfecto todo? Yo que estoy desesperada por conocer gente. Así que les escribí de inmediato y la chica enseguida me mandó su respuesta, me hizo un par de preguntas que avivaron mi esperanza, le dije que me iba en nueve días, si me podían mandar un vídeo de la casa ya que no tenía la oportunidad de ir a visitarlo –¿veis que nivel de desesperación, que lo iba a alquilar sin verlo?. Cuando respondí a las preguntas que me planteó la chica tardé unos días en volver a saber de ella, me escribió tres días después preguntándome si seguía interesada, pero yo estaba en una casa rural y no vi su pregunta hasta dos días más tarde. Ahí le respondí, y de repente ya no estaba el anuncio. Pensé que había perdido mi gran oportunidad.

Me fui agobiando, alquilé una semana de Airbnb para literalmente, no dormir en la calle, y el día que venía para aquí me llegó un mensaje de la misma chica diciendo si quiero ir a ver el piso. Tenía que haber dicho que no, por haber estado ignorándome, pero parece que para encontrar una habitación en Ámsterdam tienes que elegir: vender un riñón o dar tu orgullo. Opté por lo segundo.

Por la tarde me quedé en mi Airbnb, estaba bastante cansada de los dos días que había tenido, después de haber estado una semana en cama, y me empecé a plantear todo: ¿qué hago aquí con lo bien que vivía yo en Lugo? ¿Qué se me ha perdido en Holanda, perdón, Países Bajos?, tengo los mejores amigos en mi ciudad y me he venido a horas de separación. En fin, mañana tengo mi primer día de academia de inglés y la oportunidad de conocer la ciudad, espero que todo vaya bien.



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