Como cada lunes hoy es el día del meetup en la academia de inglés. El meetup es una reunión que se organiza en diferentes bares o cafeterías donde va la gente a practicar un idioma. Te tienes que poner una etiqueta en la que señales tu nombre, de dónde eres y qué idioma quieres practicar. Este lunes vino multitud de gente, así que prácticamente no cabíamos. Lo cual fue muy mala suerte, ya que al principio se sentó a mi lado una chica con una historia muy parecida a la mía: es italiana, tiene unos 30 años y estaba cansada de su vida allí así que decidió hacer las maletas y venirse a Ámsterdam, a perseguir su sueño de ser cocinera. De momento no tiene muy buen nivel de inglés, pero se nota que se esfuerza para lograrlo, me parece muy valiente venir a un nuevo país sin hablar el idioma local ni inglés, para mí a veces es complicado y eso que se supone que tengo un nivel de B2.
Pero como comentaba, según iba llegando gente se tenía que ir abriendo el grupo, así que finalmente nos separamos. Creo que se me nota un poco ansiosa por hacer amigos, de ahí el título de hoy. Me llevo genial con mis compañeros de piso pero con ellos no tengo la relación -al menos de momento- de ir el viernes a tomar unas cervezas o de salir de fiesta. Sino que es más bien de llegar a casa, hablar y a veces jugar a algo.
Pues bien, según se iba abriendo el grupo se sentaron a mi lado otras dos chicas, con un nivel de inglés bastante malo y con un acento muy fuerte, así que comencé a pensar que de ahí ya no iba a sacar nada más por hoy. Además, me empezó a doler la garganta. Me volví a casa y estuve con mis compis, nos lo pasamos muy bien porque les enseñé a jugar al mentiroso. Un juego de cartas al que jugaba mucho en mi adolescencia. Ahora aún tengo que hacer los deberes de inglés de mañana y me está empezando a agobiar no tener un trabajo. A ver qué me comenta el miércoles la familia de los niños. ¡Hasta mañana!
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